Un debate muy interesante tuvo lugar en la clase de nuevas tecnologías de la PUCE: el tema discutido fue “los derechos de autor”.

Al principio, la clase se dividió en dos grupos muy imparciales. La gran mayoría defendía a los derechos de autor, y sol una pequeña minoría proponía la eliminación de estos.

Existieron argumentos muy bien elaborados de parte y parte. ¿Acaso puedes defender los derechos de autor si todo el tiempo compras productos piratas o descargas contenido de la red? ¿No deberían, los autores de productos culturales, recibir remuneración por su trabajo?

La discusión, de esta manera, fue desarrollándose poco a poco con mayor entusiasmo. En medio del debate, yo, personalmente, cambié mi posición y me coloqué entre los que defendían los derechos de autor. “El momento en que toda actividad (situación utópica) se ofrezca a la sociedad sin pedir nada a cambio, el trabajo de los autores y artistas tambien podría ser liberado” sosteníamos, algunos, este punto.

Pero aún nos sentíamos insatisfechos, y eso era porque, después de todo, el grupo entero de estudiantes estaba de acuerdo con la opción “creative commons” que permite la liberación de ciertos derechos…

Finalmente la clase unida, terminamos en una posición central, parcial, intermedia. Mi opinión personal fue “hay que eliminar a los intermediarios, así, nosotros elegimos como distribuir nuestra obra, si liberarla o no, si distribuirla o no… Creative Commons es la opción”

 

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